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viernes, 18 de septiembre de 2015

Vandalismo

Aunque no abundan de vez en cuando se pueden ver por aquí actos de vandalismo, como esta cagarruta en una de las réplicas del cuadro de Turner que inundan la ciudad.


miércoles, 22 de julio de 2015

Dorothy Hodgkin

Hay muchísimas personas que han hecho cosas muy importantes a lo largo de su vida y guardan relación con Oxford. Un montón de ellos podrían ser protagonistas de este blog. Hoy he elegido a una persona cuya historia me atrae bastante. Es Dorothy Hodgkin.

Ser investigadora y mujer a mediados de siglo pasado debería ser un continuo recibir de puñaladas machistas. No debió ser fácil y menos en este país donde todo lo que se aleje de lo tradicional supone un arrugamiento de entrecejo de incomprensión. Se licenció en Bioquímica en Oxford, realizó el doctorado en Cambridge y después regresó a Oxford para desarrollar una brillante carrera investigadora.

Se especializó en desentrañar estructuras químicas mediante la técnica de cristalografía de rayos X. A lo largo de su carrera ayudó al perfecccionamiento de la técnica a la vez que resolvía complejos puzzles de datos de longitudes y ángulos de enlace para describir estructuras de muchas moléculas de "escasísima" importancia. Seguro que las nombró y no os suena ninguna: insulina, colesterol, penicilina, el anillo B-lactámico y vitamina B12, entre otras.

Modelo 3D de la estructura de la penicilina. Museum of Science, Oxford.

Precisamente la estructura de la vitamina B12 llamó la atención de unos señores de Estocolmo y decidieron otorgarle el Premio Nobel. Cuando el telegrama comunicando el premio llegó a casa de Hodgkin ella se encontraba de viaje en Ghana acompañando a su marido, diplomático de profesión. Actualmente, el telegrama, la medalla Nobel y el boceto de estructura de la insulina dibujadas por la mano de Hodgkin se encuentran expuestas en la Weston Library de Oxford.


El telegrama anunciando el Nobel... y Hodgkin de viaje.

Además de su faceta científica, Dorothy Hodgkin fue una militante del Partido Comunista, motivo por el cual tuvo limitado acceso a los Estados Unidos. Además de esta meritoria prohibición (exclusiva de gente muy importante), numerosos premios y reconocimientos le fueron otorgados. Falleció en 1994. Una de las calles de mi nuevo trabajo lleva su nombre. Me gusta pasear por calles con nombre de gente que se lo merece.

lunes, 6 de julio de 2015

Tejados de Oxford

Oxford no destaca por tener edificios muy altos (algo que agradecemos mucho). Pero es posible subir a alguna de las torres que dominan el cielo de la ciudad para echar buenos vistazos y comprobar porque la denominan "la ciudad de las agujas", como la Torre de Carfax o la torre de la University Church. Desde la cúpula del Teatro Sheldonian se puede ver esto:





viernes, 26 de junio de 2015

Nuevo trabajo (2)

Tras rellenar aplicaciones para seis o siete trabajos me llegó un correo electrónico del Departamento de Fisología, Anatomía y Genética de la Universidad diciendo que mi perfil molaba y que querían hacerme una entrevista. Con toda la seguridad del mundo respondí y concretamos un día, pero esa seguridad se fue diluyendo como la sal al cocer agua a medida que se acercaba el día.

La entrevista fue terrible para mí. Cuatro contra uno, calor, agobio y un idioma hostil que me pareció más desconocido que nunca. Además, se desarrolló de una manera diferente a las entrevistas que he hecho en España, donde creo que en la mayoría tu CV es el que determina que seas el elegido y la entrevista es solo un examen para comprobar que no estás loco y te gusta guardar cadáveres en tu congelador. Tras unas primeras cuestiones sobre mí, mis intenciones, mi trayectoria, etc... vinieron los dardos envenenados: ¿cómo sabemos que, si te elegimos, no vas a volver a España? Si te elegimos para el puesto ¿cómo sabemos que no vas a decir que si a otro puesto al que has optado? ¿Cómo resolverías que dos personas necesitáramos al mismo tiempo realizar un experimento con el mismo grado de importancia?

Sabía bien qué responder a todo pero no como traducirlo, así que opté por respuestas sencillas pero sinceras: he traído a mis gatos desde España así que no tengo intención de volver en un tiempo; sencillamente, eso no va a ocurrir; no hay nada que un café no pueda arreglar. En realidad, la respuesta de los gatos no estoy seguro si la dije o me quede con ganas de decirla, los nervios juegan malas pasadas a la memoria.

Tras la entrevista me hicieron una prueba práctica. Después de la tensión acumulada en la entrevista, una prueba práctica examinada por amables técnicos de laboratorio me pareció un plácido paseo en barca por el lago del Retiro. Liberé todas las tensiones y salió redondo.

En conjunto, aquella tarde debió de parecer suficiente a mis entrevistadores porque, tras la semana de espera más larga de la historia de la humanidad, me llegó un mail diciéndome que si. Menuda sonrisa de gilipollas se me puso en la cara.


martes, 23 de junio de 2015

Nuevo trabajo

Me ocurre que soy un agonías cuando tomo una decisión. Por ejemplo, cuando decidimos tener gatos, a los dos días ya estaban nuestros dos malditos trileros viviendo con nosotros (la gorda vino un poco más tarde). Me pasa con todo, con las compras, con los cambios... Así que en un día cualquiera en la tranquila villa de Kidlington me desperté decidido a cambiar de trabajo, una idea que venía rumiando de hace tiempo pero que no acababa de comenzar a realizar. 

Para todos los cambios necesitas una motivación. La mía, en este caso, ha sido regresar al mundo de la ciencia arropado por una ciudad de excelsa historia científica y personajes de gran talla asociados a ellos. Creo que no hay otro sitio mejor para ser un gafolas tablo-periódico. Además del escenario, debo reconocer que mi voluntariado también ha tenido algo que ver. En ciencia todos somos pequeñas hormiguitas que aportamos una miga de pan al homiguero. Pues bien, a poner una miga de pan para, quizás, ayudar a alguien a vivir mejor.

Embarcarte en el proceso de buscar trabajo en la Universidad de Oxford es armarte de paciencia. Primero, hay que encontrar una oferta que se ajusta a tu perfil. Segundo, aplicar en la página web cargando tus datos y algunos documentos, entre ellos, la carta. Para cada oferta, tienes que escribir una carta específica en la que te presentas, describes tus habilidades personales y profesionales indicando por qué crees tú que se ajustan al puesto de trabajo. Lo que popularmente en España llamamos "venderte". Por último, cargar los datos de tus referencias: tres antiguos jefes-supervisores que estén dispuestos a hablar bien de tí. En resumen, el mismo proceso que cuando quieres alquilar una casa o empezar el voluntariado, aquí todo funciona bajo el mismo protocolo, si bien es evidente que para trabajar en la Universidad de Oxford no basta con buenas palabras, ser sincero y gustar, hay que hacerlo mejor.

viernes, 15 de mayo de 2015

Manifestaciones

La proximidad de las elecciones celebradas la pasada semana alteró el día a día de Oxford. Además de llenar los patios de las casas (que son particulares y cuando llueve, algo que aquí ocurre bastante, se mojan como los demás) con horrorosos carteles de propaganda electoral de llamativos colores y nuestros buzones de folletos impresos con los felices rostros de los candidatos, se han sucedido una serie de manifestaciones en el centro de la ciudad.

EL 25 de abril nos encontramos con una manifestación en High Street que protestaba en contra de la privatización del NHS (National Health Service), que es el servicio nacional de salud. En el debate electoral ha sido uno de los puntos calientes dado que el sistema exige una reforma inmediatamente. Con los conservadores en el poder tras las elecciones y casi con mayoría absoluta parece que la privatización es cosa hecha. Esto es algo que preocupa mucho en UK y los ciudadanos se movilizan constantemente por ello.

En la manifestación se veían banderas con la hoz y el martillo y banderas con la cara de Marx. Son símbolos que representan una opción política que aquí no tiene demasiados seguidores. Por eso resulta curioso verlos pasear por la ciudad.



viernes, 8 de mayo de 2015

Primavera

La primavera ha sido bastante generosa en cuanto a sol y flores. Por aquí abundan un montón de árboles con flores rosas y blancas que han dado bastante colorido a esta oscura ciudad. Aquí os dejo una foto de uno de ellos en la esquina entre Magdalen Street y Broad Street. 



viernes, 1 de mayo de 2015

Se acercan las elecciones

e inevitablemente pienso en que también van a suceder en España y no voy a poder votar. El gobierno español se ha encargado de dificultar la tarea del voto para los expatriados. La razón es evidente: la mayoría de los votos en esta comunidad no va a ser para el partido en el gobierno como ya ocurrió en las pasadas elecciones europeas.

Así que mucha gente despistada, vaga o desganada (como ha sido mi caso, lo confieso) nos quedaremos sin votar. Bien es cierto que yo debo confesar que he huido un poco de mi derecho a votar de la misma manera que he dejado atrás otras muchas cosas al mudarme de país. Se que es una irresponsabilidad por mi parte y así lo siento.

Aquí también van a darse elecciones. La propaganda electoral está por todos sitios. Durante el último mes todos los días recibimos un panfleto en el buzón. El último que hemos recibido es el UKIP, un partido relativamente moderno denominado euroescéptico. Da un poquito de miedo porqué su principal baza electoral es un control estricto de las fronteras para limitar mucho más la llegada de inmigrantes como nosotros. En fín, si ganaran me alegrará que cuando vayan a un restaurante les sirvan la comida en platos de plástico porque no va a haber nadie para fregar los cacharros en la cocina. 

Una cosa muy curiosa es que mucha gente, de manera voluntaria, ofrece sus casa para hacer de mural propagandístico de su partido favorito. No hay un lugar habilitado para colgar carteles como en España, así que está es una manera ingeniosa de exhibirlos... ingeniosa y horrorosa. Te tiras todo el fin de semana dejando el jardín precioso y luego cuelgas un cartel con el gepeto de estos tipos. Brillante, my lady. Dos ejemplos:

Propaganda del partido Liberal Demócrata.

Propaganda de los Conservadores. Por lo menos Nicola tiene un pase.


martes, 28 de abril de 2015

UPP Cinema Oxford

Tengo ya un lío importante entre los temas que he escrito y las ideas pendientes. Soy un pésimo bloguero. Así que hoy voy a hablaros de un precioso cine de Oxford y espero no haber repetido el tema. En cualquier caso si he hablado acerca de este recinto no creo haberlo hecho en profundidad porqué una característica que si poseo es la de tener una amplía memoria para recordar cosas que no me van a dar de comer y no me van a sacar de ningún apuro. Una gran memoria inútil.

El pequeño cine del que quiero hablaros es el UPP (Ultimate Picture Palace) situado en Cowley Road esquina con Jeune Street ¿Qué tiene de especial? En primer lugar que es el cine más antiguo de Oxford y, según dicen en la web, el único cine independiente de la ciudad. Fue inaugurado en 1911 pero ha sufrido varios cierres y reaperturas. En segundo lugar que consta de una única y pequeña sala, lo cual resulta bastante acogedor y es un síntoma del tipo de películas que se pueden ver allí. Cine clásico, versiones originales, subtituladas... auténticos truños y auténticas joyas, a veces una misma película puede ser ambas cosas.

El ambiente del cine es bastante cultureta en consonancia con el tipo de pelis que pasan. Así que la pequeña barra que está situada al final de la sala no sirve palomitas y nachos sino ligeros snacks y bebidas. Resulta muy cool tomar una copa de vino mientras ves una película finlandesa en versión original... que no se te olvide el foulard y a tu caniche.

Yo he visto allí dos películas. La primera fue "La teoría de todo" sobre la vida del científico Stephen Hawking y la segunda "Chinatown", el clásico de Roman Polanski de 1974 en que tajan la nariz a Jack Nicholson con una navaja de pelar mandarinas. Verlas en versión original me ha resultado bastante complicado por el idioma pero a la vez resulta un ejercicio interesante y entretenido para mejorarlo.

Entrar en el UPP me ha recordado a los pequeños cines que en alguna ocasión pude visitar cuando era pequeño. Poco después fueron aniquilados bajo el peso de las enormes salas de las grandes cadenas de salas de cine. Ahora, incluso muchos de esos gigantes han tenido que cerrar forzados por la mala situación. Es una pena que se pierdan estos espacios mágicos.




viernes, 24 de abril de 2015

Incendios

La semana pasada ocurrió un penoso hecho en Oxford: el hotel Randolph, el más prestigioso de la ciudad, sufrió un aparatoso incendio que obligó a desalojar el edificio. Un edificio gótico de 150 años situado enfrente del Museo Ashmolean que ha sufrido daños por un valor aproximado de 400.000 libras. Según he podido leer el The Telegraph, el motivo del fuego fue el exceso de cognac utilizado por los cocineros en un flambeado... parece de coña, ¿verdad? Pues no, ese fue el origen.



La importancia del hotel y los daños causados han sido la comidilla durante esta semana. Además la calle ha estado cortada desde el incendio por lo que el tráfico de Oxford, que es caótico de por si, ha sufrido las normales consecuencias del corte de una vía tan céntrica.

Casualmente hoy hemos recibido una carta del County Council informando de otro incendio reciente en Kidlington. En este caso el resultado fue más trágico porqué el ocupante de la vivienda donde ocurrió el suceso perdió la vida. El Council ha decidido tomar medidas para evitar que vuelva a suceder y junto a la carta nos ha enviado una guía con consejos de seguridad para el hogar. En mi opinión, una muestra más de lo bien que funcionan por aquí las cosas... ¿o será que tiene algo que ver las elecciones tan cercanas? 

Aquí os dejo una foto de la guía. No tiene mucho interés pero es la excusa para que podáis observar el mantel tan hortero-londonian que hemos adquirido. ¿Os gusta?




jueves, 9 de abril de 2015

Ashmolean Museum y el Messiah (2)

Los museos gratuitos provocan que los visitemos a menudo, ya sea de manera planificada o espontanea porque nos quedemos sin nada que hacer. Hace tiempo os hablé del maravilloso Pitt Rivers Museum, un pequeño centro que es un "museo de todo" lo que Mr Rivers pudo adquirir en sus viajes. Además de este museo, en Oxford hemos visitado muchos otros: el de Historia de la Ciencia, el de Historia Natural, etc... pero el más importante de todos es el Ashmolean Museum.

El Ashmolean fue fundado tal y como hoy lo conocemos en 1908 a partir del antiguo Ashmolean y del Museo de Arte de la Universidad. Se encuentra situado en Beaumont Street, en el centro de Oxford. Es un museo gratuito para su colección permanente y de pago para algunas de sus exposiciones temporales, pero el precio es asequible y la calidad de los trabajos expuestos muy alta. Por ejemplo, ahora se encuentra disponible una muestra de trabajos de James Gillray, uno de los primeros grandes caricaturistas que era un toacapelotas de órdago porque no dejaba muy bien parados a los protagonistas de sus historias. Un tipo con el que convenía llevarse bien.

Eso si, recomiendo ir con el mapa en la mano porque es un museo bastante grande y con una extraña distribución de las alturas. Puedes estar viendo las monedas y de repente encontrarte entre jarrones de no se que dinastía cuando en realidad lo que te interesaba eran los instrumentos musicales.

Hablando de instrumentos musicales, me he vuelto a pasar de palabras y no he contado nada del Messiah... Mañana, lo prometo.


Una de las salas del Ashmolean

miércoles, 8 de abril de 2015

Museos, Ashmolean Museum y el Messiah

Hay una cosa que destaca cuando hablo con gente que ha estado en Madrid. Cuando les pregunto que fue lo que más les gustó de Madrid la mayoría me responde "el Museo del Prado". Incluso alguna persona me ha dicho que fue dos veces durante la misma estancia, alterando sus planes turísticos porque la primera vez se quedó a medias. Esto me provoca cierta envidia y la confirmación de la teoría de que nadie hace turismo en su propia ciudad. Yo también he ido dos veces al Museo del Prado... en 35 años. Bien es cierto que lo intenté una tercera para ir a ver la exposición de Vermeer pero la cola kilométrica me hizo cambiar de opinión y dirigir mis pasos al bar.

En UK los museos tienen dos características molonas: una es que organizan actividades para todo el mundo, familias, niños, etc... La otra es que son gratis. A veces no todo el museo, cuando hay exhibiciones especiales, temporales, conferencias, etc... hay que pagarlas, pero las secciones permanentes son gratis. En diferentes sitios hay urnas para la gente que quiera colaborar con el museo con donativos, pero son opcionales. También existe la posibilidad de hacerte "amigo del museo", que consiste en pagar una cuota anual que sirve para sufragar los gastos del centro y que te permite beneficiarte de descuentos o promociones. 

Son diferentes estrategias para el aprovechamiento de los recursos culturales: la española, que consiste en cobrar entrada, y la británica, gratuita.

No soy quien para saber cual es la mejor. Está claro que si cobras entrada en un museo como el Prado, que se encuentra entre los mejores del mundo, los ingresos serán importantes y fijos. Pero la contra es que los nativos van a pasar de ir, como mucho irán una o dos veces en su vida (hablo en general, seguro que hay madrileños amantes de la pintura que han ido al Prado mil veces). Mientras que el acceso gratuito a los museos te invita a visitarlos muchas veces y darte más a menudo baños de su contenido. Así que hay que decidir entre ganar pasta o ganar cultura.

En fín, que me he puesto a escribir para hablaros del Ashmolean Museum de Oxford y del Messiah pero me he liado con la gratuidad de los museos. Mañana sigo, lo prometo.

jueves, 2 de abril de 2015

Isolarion: a different Oxford journey

La vida es una ocasión interminable de encontrar la aventura. Creemos que aventura es algo que solo podemos encontrar muy lejos de donde vivimos porque tenemos la idea errónea que la vuelta de la esquina no es un lugar adecuado para ello. La idea de poder vivir una aventura cerca de tu casa es algo que mi hermano y yo mismo pudimos comprobar en nueve días de caminata (y varios meses de preparación) recorriendo el GR10, sin salir de Madrid. Fue una experiencia irrepetible en la que lo pasamos pirata.

Pero hay un caso aún más extremo. Alguien que un día se levanta sin tiempo o dinero para irse muy lejos y piensa que vivir una aventura en la calle donde reside es una buena opción. No creo que fuese así de espontaneo pero James Attlee lo hizo y además lo compartió en un apetecible libro: Isolarion, a different Oxford journey. Un libro de investigación en el que Attley describe su calle, Cowley Road, la arteria principal del barrio del mismo nombre. 

Cowley es un barrio situado en el sudeste de Oxford pero alejado de la fisionomía del centro. Un espacio cosmopolita lleno de comercios, restaurantes de todas las nacionalidades, edificios religiosos de todos los colores y gente. Mucha gente todo el tiempo. Es una barrio totalmente vivo. Por eso Attlee decidió detallar en un libro a esta calle y llamarlo Isolarion, que alude a un tipo de mapa medieval de gran ampliación. Además lo hace de manera activa, penetrando en los edificios, hablando con los comerciantes, viviendo.

Desde luego Cowley es un barrio muy llamativo. Nosotros lo conocemos bien porqué fue nuestro primer lugar de acogida cuando llegamos a Oxford, allí se encontraba la casa de Jon. Y Cowley Road fue la primera calle que pateamos de arriba abajo suplicando una casa en cada agencia inmobiliaria que nos cruzamos. Así que creo que debo pasear otra vez por Cowley, pero en esta ocasión a través del libro de Attlee.

La portada de Isolarion.






lunes, 30 de marzo de 2015

Robert Hooke

Hace tiempo que no hablo de ningún personaje y hoy voy a hacerlo d euno que me cae simpático. Es así porqué en los exámenes de física las preguntas sobre la teoría que llevan su nombre eran un punto seguro. 

Nombrar a Robert Hooke nos lleva a evocar la ley de la elasticidad. Esta ley dice que un cuerpo elástico se elonga o encoge de manera proporcional a la fuerza que se ejerce sobre él. Hooke no sólo describió esta ley sino que la resumió en una ecuación: F = -K·S, donde F es la fuerza ejercida, K es la constante de elasticidad (típica del cuerpo) y S es la longitud de elongación del cuerpo respecto a su tamaño en equilibrio.

Aunque esta ley es sencilla, la vida de Hooke no puede definirse de la misma manera. Le gustaba la polémica cosa fina y participó en todo tipo de disputas científicas. Por ejemplo, polemizó con Newton acerca de la autoría de la ley de la gravitación universal o con Boyle sobre la autoría de su libro Michrographia. Pero también tomó parte junto con la crema de la ciencia de la época en la fundación de la Royal Society de Londres, la más prestigiosa sociedad científica mundial.

Enumerar los hitos científicos de Hooke nos llevaría un blog entero. Si voy a contar que aquí, en Oxford, Hooke definió por primera un término clave para el desarrollo de la biología moderna: la célula. Utilizando un rudimentario microscopio observó en una lámina de corcho pequeñas celdillas que denominó células, palabra que después se utilizó para denominar a la unidad elemental de la vida.

Hooke estudió en la Universidad de Oxford adscrito en el prestigioso Christ Church. En nuestra ciudad desarrolló gran parte de su trabajo como científico, inventor y arquitecto. De su fallecimiento en Londres se cumplió en este mes 312 años. 


Este de la cara empanada parece ser Robert Hooke.

viernes, 20 de marzo de 2015

Keble College

Existe una competencia, a veces razonada y otras veces absurda, entre los colleges de la universidad. Algunas de ellas nacieron muchos años ha pero se han visto alimentadas a través de competiciones deportivas y putaditas diversas llevadas a cabo por heroicos estudiantes. Menospreciar a los otros colleges es algo habitual. Por eso muchos afirman que el Keble College es el más feo de los 38 por su aspecto particular de ladrillo oscuro industrial. Pero mira por donde no estoy de acuerdo: por fuera mola pero por dentro te encuentras con un patio enorme y una iglesia de tamaño descomunal e interior precioso. A mi me gusta mucho.

 Jardín central y exterior de la iglesia.

Interior de la iglesia.

jueves, 12 de febrero de 2015

Stephen Hawking

¿Quién no ha compartido una estupenda tarde con los colegas charlando sobre mecánica cuántica? ¿Quién no ha desechado el plan de salir con los amigotes un sábado por la noche para pasar una amena velada a la luz de un lámpara con un buen libro sobre controversias espacio-temporales? ¿Quién no ha jugado con su sobrino a resolver el puzzle de la ecuación de Schrödinger para el átomo de hidrógeno? 

Vale. Yo tampoco lo he hecho nunca. Pero en la facultad rocé la mecánica cuántica y reconozco que tenía un encanto misterioso, tan misterioso como complejo. Y resulta que uno de los personajes más influyentes del presente de esta materia, aplicada a la astrofísica, es un oxoniense de nacimiento. 

Se tituló en la Universidad de Oxford en 1962 pero el doctorado lo realizó en Cambridge. En esta ciudad ha ejercido como profesor durante treinta años. No tendría espacio en el blog para nombrar las numerosas medallas, premios y condecoraciones que le han sido otorgadas, pero si destaco que fue galardonado con la Orden del Imperio Británico. Curiosamente, los Beatles también poseen este galardón... debe ser que se lo dan a personas que escriben cosas enrevesadas.

Hablando en serio, la mente de Stephen Hawking es una de las grandes del mundo actual. Es tan grande, que ha podido llegar a lo más alto a nivel científico a pesar de sufrir Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad que desconecta progresivamente el cerebro del resto del cuerpo. Quizás el gran potencial de su cerebro haya sido la razón por la que ha logrado convivir con la enfermedad tantos años. El pronóstico de vida para un enfermo de ELA es de dos o tres años desde la diagnosis, en casos particulares puede llegar a diez o quince. Hawking fue diagnosticado en 1962, con 21 años de edad. El pasado 8 de enero cumplió 73 años.

Ayer hablando con mi jefa en el restaurante salió el tema de Hawking. Me contó que hace un par de años estuvo cenando allí y me indicó la mesa exacta. Entonces tomé una decisión: desde ese momento esa mesa ya no sería la mesa 5, sino la mesa Stephen Hawking.

Stephen Hawking no requiere ninguna excusa para tener su propia entrada, pero he querido hablar de él por un motivo especial. No es por su reciente cumpleaños ni porque se acabe de estrenar una película biográfica sobre su vida. El motivo es porque mi voluntariado me ha llevado a convivir directamente con esta enfermedad. 

viernes, 16 de enero de 2015

Fútbol en el college

Cualquier sitio es bueno, solo tienes que plantar dos porterías porque el césped ya viene de serie. 


Campos de fútbol en los jardínes del Christ Church College.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Pitt Rivers Museum

Augustus Pitt Rivers fue un arqueólogo y etnólogo del SXIX. Parece ser que desarrolló una manera de clasificar los objetos de su colección por orden cronológico, algo innovador para la época que permitía observar la evolución de cada artefacto a lo largo del tiempo. 

La colección de objetos de uso humano de Pitt Rivers fue la base para el nacimiento del museo que lleva su nombre en Oxford y que se encuentra adyacente al museo de Historia Natural. Ambos museos comparten una puerta que conecta dos mundos opuestos: la luminosidad, el espacio, las sensaciones... todo es diferente a cada lado. La primera vez que entré en el Pitt Rivers fue como entrar en un lugar mágico. Los estrechos pasillos a través de las vitrinas con objetos tan singulares te engullen. Te sumerges en ellos y a veces necesitas mirar hacia el techo para saber donde estás. 


lunes, 15 de diciembre de 2014

Gastos ciclistas

Después de casi cuatro meses viviendo en el condado de Oxfordshire reafirmo con la contundencia de un martillo neumático que la bicicleta es de lo mejorcito de por aquí. A pesar del accidente de las hojas del otoño, de un susto en una de las infernales glorietas de entrada a Oxford y de que cuando llego en la fría noche a casa tengo la cara como el cartón de la Contesa.

Los beneficios de la bici son evidentes: sana para el usuario (tanto física como mentalmente), sana para el medio ambiente, inmune a los atascos y barata... ¿Barata? En realidad me he puesto a hacer cuentas de cuanto me ha costado la bicicleta hasta este momento y no es para tomárselo a la ligera. A ver (precios en libras):

La propia bici: 60
Luces: 10
Tobillero: 3
Timbre: 2
Cámara nueva: 4
Cubierta nueva: 20
Pastillas freno: 5
Casco: 25
Guantes: 25
Cándado:40

Hasta aquí todo lo que podemos considerar "imprescindible". Algunas de estas cosas podría haberlas encontrado bastante más baratas, pero a veces la novatada y otras no querer jugármela a un producto sospechosamente barato me llevaron a gastar algo más. En total, hablamos ya de 194 libras. Ahora vamos con las cosas prescindibles, pero que yo he decidido comprar para mejorar la calidad:

Rack trasero: 20
Cesta: 10
Pulpo para la cesta: 2
Guardabarros: 20

Sin estas cuatro cosas, cuyo precio total asciende a 52 libras, podría haber sobrevivido. El rack y la cesta me permite aprovechar mucho más los viajes al supermercado, mientras que el guardabarros lo compré porqué tras mi primer barrizal llegué con la espalda empanada de barro a casa. 

En mi ábaco la suma total de todo es 246 libras... ninguna tontería, amigos, porqué equivalen a unos 300 eurazos. Pero ya tengo todo lo imprescindible. A partir de ahora espero gastar sólo en recambios y consumibles y que no me roben mucho (precisamente hace dos días me deje una luz puesta en la bici mientras curraba... bye bye luz). Las cuentas salen mucho mejor si hago balance con lo que me he ahorrado en autobús, lo que he aprendido de mecánica de bici y los danacoles que me tenía que haber tomado para mantener mi corazón sano en ausencia de pedaleo. Sin duda alguna, ese importante número de libras ha sido una buena inversión.